No es la primera vez en la historia que las ciudades y edificios tienen que ser reinventados o rediseñados para adaptarse a los nuevos estilos de vida por culpa de una enfermedad. Lo que hace diferente al COVI-19 es la repercusión a nivel global y las nuevas formas de trabajo generadas gracias a la aparición de internet.

Hasta ahora, los millennials habían cambiado la forma de trabajar y de hacer negocios, así como también los espacios de trabajo. Las oficinas tradicionales estaban dando paso a espacios abiertos que permiten desarrollar el trabajo en ambientes cómodos que potencian y optimizan la labor. La arquitectura se había unido al movimiento “traerse la casa a la oficina”, con la creación de espacios de trabajo que generan paz y tranquilidad, lo que permite reducir el estrés y la ansiedad de los trabajadores en esos espacios. Eran muchas las empresas que utilizaban el diseño y la dotación de sus instalaciones para atraer y retener al mejor recurso humano al poner a su servicio espacios cómodos y hogareños en los que poder desarrollar sus tareas.
¿Y ahora que va a pasar? El confinamiento está demostrando que muchas tareas no necesitan la presencia física en la oficina continuamente, ya que las nuevas tecnologías nos permiten estar conectados, tener reuniones o contactar con clientes sin salir de casa.

De confirmarse esta tendencia, los arquitectos a la hora de crear espacios tendremos que volver a reinventar los espacios, siempre en función de las necesidades.
En la anterior entrada hablamos de la redistribución del espacio en el hogar, después de la nueva visión que el confinamiento nos está proporcionando respecto a las necesidades del mismo. Hoy nos dedicaremos a ver como pueden ser los nuevos espacios de trabajo después del COVI-19.
A nadie se nos escapa que existe la posibilidad de que volvamos a encontrarnos con situaciones similares a las que estamos viviendo, y lo más probable es que se pongan en marcha desarrollos tecnológicos que eviten los contagios. Seguramente se producirá un aumento de la automatización que ayude a evitar contagios: puertas automáticas, ascensores activados por voz, interruptores con manos libres, máquinas de control de temperatura…

El diseño de los espacios de trabajo también tendrá que tener en cuenta las distancias entre puestos de trabajo y la utilización de materiales con escasas o nulas probabilidades de contagio.
Casi todos los especialistas están de acuerdo en el nuevo enfoque con el que han de diseñarse los baños en espacios públicos. La tendencia será el eliminar puertas todo lo que se pueda, utilizando telas y acabados antibacterianos como el cobre, y otros que se desarrollarán; así como que estos sean autolimpiables, creando espacios modulares pequeños que puedan desinfectarse rápidamente.
El diseño y reforma del espacio en los hospitales debiera ser un tema vital a tener en cuenta una vez haya terminado el confinamiento. Pero ese puede ser un tema para la próxima entrada.
Continuemos siendo prudentes.