Hasta hace poco, las familias eran grandes y con un estilo de vida muy relacional entre los diferentes miembros de la misma. Era habitual comer y cenar juntos, ver la tv, hacer los deberes todos los hermanos juntos…
Por todo ello, las viviendas antiguas contaban con una gran cocina en la que cogían todos los miembros de la familia y una gran “sala de estar”, que lo mismo servía para comer los domingos, que para hacer los deberes los niños, que, para ver la tv, que para recibir a las visitas…
El dormitorio era un espacio al que sólo se iba a dormir, y generalmente era compartido por dos o más individuos, dependiendo del tamaño de la familia.
Desde el punto de vista actual, quizás lo más chocante dentro del diseño de esas viviendas, era que solamente contaban con un baño, si acaso con un baño y un “aseo”. Con tantos habitantes en la vivienda, nos imaginamos la falta de intimidad y el control exhaustivo del tiempo de uso de cada uno de los habitantes de la vivienda.
Si los tiempos han cambiado y las necesidades de las viviendas familiares también, es imprescindible un nuevo diseño que se adapte a las necesidades actuales.
Uno de los cambios que marca tendencia actualmente son las cocinas abiertas al salón-comedor. Y es que esto permite integrar y participar de lo que está ocurriendo en el otro ambiente, a la persona que está trabajando en la misma. Como inconveniente, suele objetarse que los olores y los ruidos pueden ser molestos para los usuarios del salón. Hoy, en el mercado existen potentes y silenciosos extractores que minimizan tal molestia.
El gusto por lo privado y la tendencia al individualismo, han cambiado el concepto del dormitorio. Donde antes era, únicamente, un sitio para dormir, ahora se ha convertido en un territorio privado donde el ocupante lo utiliza para hacer los deberes, ver la tv, jugar, recibir a los amigos… Esto ha creado la necesidad de cambiar sus dimensiones, así como de dotarla de elementos necesarios para facilitar el uso de mecanismos informáticos y de tv.
El baño ha pasado a ser “la pieza más visitada de la casa”, y cómo tal es objeto de estudio en su diseño para optimizar su uso. Lo habitual en viviendas comunitarias es dotarlas de dos baños, uno en dormitorio principal y otra para el resto de la vivienda. No obstante, en viviendas unifamiliares, ya es tendencia un baño por dormitorio y otro “de cortesía” para amigos o visitantes.
Con todo esto, lo que pretendemos es corroborar que la labor del profesional que recibe el encargo de diseñar una vivienda, siempre tiene que tener en cuenta los gustos y necesidades del propietario que le hace el encargo. Pero, también debería saber mostrar la tendencia actual del diseño y adelantarse a las futuras necesidades de los habitantes de la misma.
Las habitaciones-dormitorios, han dejado de ser exclusivamente lugares de ir a dormir y se han convertido en un espacio personal del que allí duerme. En ella realiza sus actividades: estudiar, jugar, ver la tv, recibir a sus amigos… Y, por lo tanto, ha sufrido un cambio de dimensiones y de diseño para adaptarla a las necesidades actuales.
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