Mucho venimos hablando de los cambios que la pandemia ha introducido en nuestras vidas, fuera y dentro de nuestros hogares. Pero, sin duda, el mayor cambio se ha producido en la forma de ver y vivir los espacios donde habitamos. Nos hemos dado cuenta que estos cumplían nuestras necesidades para dormir y descansar al volver del trabajo (lo que hacíamos hasta ahora), pero, con el confinamiento, hemos visto las carencias que estos espacios presentaban para pasar mucho tiempo en ellos.

Una de las soluciones que muchas personas han encontrado para solucionar esas carencias es irse a vivir a poblaciones de alrededor 25.000 habitantes, y a viviendas unifamiliares.
Nosotros hoy planteamos el dilema de adquirir una vivienda grande o pequeña.
Cuando vamos viajando por la carretera, desde nuestros coches observamos la cantidad y variabilidad de casas que hay alrededor de casi todos los pueblos o cerca de poblaciones más grandes. Quien más y quien menos, todos hemos hecho algún comentario favorable o desfavorable de la impresión que nos producen algunas de estas casas.

El tamaño y el diseño de la vivienda suele decir mucho del gusto y las posibilidades del dueño, aunque no siempre es así.
Nosotros, como profesionales, tenemos el deber de ejecutar un proyecto a gusto del cliente; pero nuestra profesionalidad debiera ir más allá y deberíamos hacer unas cuantas observaciones antes de cerrar el proyecto.

Importa, y mucho la ubicación. Pero la mayoría de las veces cuando llegamos los profesionales que vamos a realizar el proyecto, la ubicación ya está elegida y a nosotros solo nos queda sacarle el mayor partido.
1ª Es importantísimo saber el importe máximo que se quiere gastar. Nuestro consejo es que se considere la capacidad de endeudamiento de tal forma que el cliente pueda disfrutar con cierta tranquilidad de su vivienda, sin grandes agobios para pagarla y evitando que con la deuda pueda llegar a perderla.
2ª El tamaño. Es importante saber el número de personas que la van habitar y las necesidades que tienen cada una. No debe ser lo mismo una casa habitada por una pareja con hijos pequeños, que una pensada para fines de semana, que una para una pareja jubilada… El tamaño y la distribución, siempre en función de las necesidades (a no ser que el cliente desee otra cosa).
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Respetando siempre los deseos del cliente, debemos hacerle ver que no siempre una casa enorme es la mejor opción (ni la más bonita); lo mismo que una casa pequeñapuede resultar agobiante si van a vivir varias personas.